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La Escuela de la Violencia

marzo 29, 2010

Enrique Galván Ochoa, escribió el 29 de Marzo de 2010 en su columna Dinero del periódico La Jornada, esta importante reflexión, donde señala como la impunidad de cuello blanco de empresarios y políticos inspiró a los narcos. Yo añadiría, que dentro de la delincuencia organizada está Felipe Calderón por haber secuestrado la presidencia de México con la complicidad de Vicente Fox, Elba Esther Gordillo, seis o siete gobernadores del PRI, entre ellos Natividad González Parás, los gobernadores panistas, y la cúpula empresarial del país.

El reportaje de mi compañera Sanjuana Martínez que ocupó el epígrafe principal de la edición de ayer de La Jornada,Monterrey, en medio de una verdadera guerra urbana, inevitablemente nos conduce a plantearnos una pregunta: ¿cómo empezó el desastre, cuál es la causa de la causa? Hay muchas respuestas pero una resulta evidente: la delincuencia de cuello blancoha servido de inspiración a la delincuencia de cuello gris. ¿O en que otro lugar aprendió las claves de la corrupción y la impunidad? Nos encontramos en una guerra irregular. Es el colapso total de las instituciones de Nuevo León. Todo se está cayendo como si fuera un castillo de barajas, dice el analista político Javier Livas, citado por Sanjuana. Y no sólo es Nuevo León, los derrumbes suceden en distintas partes del país. La delincuencia de cuello gris aprendió del saqueo de Pemex y la CFE que el fraude se premia, no se persigue. Si un político pobre es un pobre político, como dijo el profesor Hank, entonces, ¿un narco pobre es un pobre narco? Habrá que hacer mucho dinero para comprar procuradurías, jueces y magistrados. La clase política tiene en su historia el asesinato de un candidato presidencial y la desaparición de comunidades indígenas completas ¿por qué no seguir su ejemplo, al amparo de la impunidad? Algunos delincuentes habrán aprendido, por lo demás, que por el camino del trabajo honrado, paciente y laborioso lo único que tienen seguro es una vida de salario mínimo, la promesa de nivelar la desigualdad es tan falsa como un billete de dos pesos. Uno de los argumentos favoritos de la clase política para quitarse culpas es echárselas a la frontera de Estados Unidos. No puede negarse la responsabilidad que le corresponde. Sin embargo, olvida que Estados Unidos no tiene sólo una frontera, tiene otra, casi de la misma extensión, con Canadá. Sólo que el país de la hoja de maple es uno de los menos corruptos del mundo, según la evaluación de transparencia internacional. ¿Por qué en la frontera de Canadá no hay una Ciudad Juárez o un Monterrey o un Nuevo Laredo? Enrique Galván Ochoa, columna Dinero periódico la Jornada, 29 de Marzo de 2010.

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