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El monstruo come a su creador

mayo 19, 2010

Francisco Cuamea

DíaSiete

“El monstruo de la delincuencia organizada es el hijo de la élite empresarial y política mexicana”, ha insistido en múltiples ocasiones Edgardo Buscaglia, consultor de Naciones Unidas y catedrático del ITAM.

Con esta idea, el investigador busca explicar por qué en México no sucede nada, y al contrario, la violencia incrementa en el territorio nacional.

Y que las cosas seguirán con la inercia hasta que la burbuja de esta élite sea reventada.

“Cuando ese monstruo que ellos han creado se los comienza a comer a ellos como sucedió en Colombia, en Rusia, en Jordania, esa élite va llegando a un punto de hartazgo, porque ese monstruo les está secuestrando y violando a sus hijas, a sus señoras, les están despreciando su patrimonio, expuso al reportero Jorge Torres, de El Universal, el 27 de febrero de este año.

“Llega un punto colectivo de hartazgo y la élite comienza a reaccionar y esa élite demanda el efecto Putin o el efecto Uribe”.

“Uribe y Putin son una consecuencia de una élite empresarial y política que generó un monstruo, disfrutó la fiesta, hasta que la fiesta comenzó a comérselos a ellos. Fue entonces que demandaron un nuevo régimen para poder ponerle límite”, explicó el académico.

La tesis, entonces, es clara: los efectos del crimen organizado bajarán de intensidad y en número hasta que la élite política y empresarial sea afectada y demande soluciones. Y quizá hasta la situación sea encauzada hacia el estado de derecho.

El caso de la desaparición de Diego Fernández de Cevallos podría inscribirse en esa tesis, pues es de todos sabido, por lo menos en México, que el abogado panista, ex candidato presidencial y ex senador, es un personaje demasiado influyente en la vida pública del país, que fácilmente podríamos decir que en su persona encarnan ambas clases de la élite: la política y empresarial. Sea cual sea el móvil de su desaparición.

Antes, después del homicidio de dos estudiantes del Tec de Monterrey en las inmediaciones del campus regiomontano, del 19 de marzo, arreció la exigencia pública por justicia para ambas víctimas civiles y acaparó la atención mediática.

Aun cuando desde hace dos años a la fecha han asesinado a numerosos civiles no combatientes en los enfrentamientos, es hasta entonces que la opinión pública comienza a tratar el tema, aunque tímidamente.

Ahora es cuando caben las preguntas: ¿La élite política y empresarial se considerará ya afectada por el crimen con el caso Fernández de Cevallos?

Si es así, ¿comenzarán a exigir un límite al monstruo que, al parecer, empieza su festín?

Si aún así las cosas no cambian, ¿qué tiene que suceder para recuperar este país?

¿O todavía nos faltan cosas por ver?

Por lo pronto, Buscaglia lo advierte hoy en entrevista con Carmen Aristegui: “(con el caso de Fernández de Cevallos) el clima de inseguridad ya ha llegado a la élite político-empresarial del país”.

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