Skip to content

Pronostica, por favor

julio 4, 2010

15 Junio, 2010 – 00:33

Alberto Aguirre M.

El Economista

El simplismo, por definición, es incorrecto. Por eso, cuando los encuestadores explican que los sondeos sobre las preferencias electorales son “fotografías” de un estado de ánimo de los votantes, se equivocan. O trazan, en el mejor de los casos, un silogismo fácilmente rebatible: muchas veces, una foto sale “movida”, desenfocada; distorsiona la realidad… como las encuestas.

Hace dos semanas, en estas mismas páginas, Roy Campos Esquerra, presidente y director general de Consulta-Mitofsky, preguntó: “¿Por qué creen que una encuesta preelectoral se debe parecer a una elección?”. Y apenas ayer, usando el ejemplo de la foto, volvió a negar el carácter predictivo de los sondeos, en tiempos de campaña.

“Una encuesta se evalúa por su metodología, no por su resultado”, dice Campos. Hasta allí, todo bien. El problema está en algo que parece soslayar:

con mayor frecuencia, surgen quejas, por la inexactitud de los encuestadores.

No se les reclaman los vaticinios –a diferencia del Presidente de Consulta Mitofsky, hay otros profesionales del ramo que sí se atreven a elaborar escenarios y calcular incluso cuántos votos habrá en una elección– sino su tendencia a la charlatanería.

A menudo, los encuestadores tratan de curarse en salud. Como si no pudiéramos ver sus vitrinas metodológicas (hace dos semanas, un periódico de circulación nacional dio a conocer una encuesta sobre la aprobación en la que declara 76% de tasa de no respuesta), como si no supiéramos de su hipersensibilidad, de su aversión a la rendición de cuentas. Es sabido, por ejemplo, que Gabinete de Comunicación Estratégica presenta resultados que combinan entrevistas telefónicas con levantamientos en domicilio.

Las encuestas –y eso lo saben perfectamente quienes las levantan– tienen distintos usos y éstos se definen en función de quién las paga. En el caso de las que se publican en los medios, ahora mismo somos testigos de una de las épocas más insanas, pues mediciones sufragadas por personajes políticos circulan como información, cuando en realidad son vil propaganda.

¿Quién será más deshonesto: el medio que las difunde o el encuestador, que por ganarse unos minutos al aire, omite deliberadamente aclarar su fuente de financiamiento?

Campos niega hacer pronósticos. Pero con sus encuestas, una pléyade de políticos y analistas -entre ellos Manlio Fabio Beltrones- hacen futurismo y preven el regreso del PRI a Los Pinos. Como si la campaña ya estuviera en marcha…

Sería ilógico responsabilizar a los encuestadores de la mala educación de la clase política. Pero también sería injusto ignorar el papel que los sondeos de opinión juegan en ese ritual que celebran los hombres que quieren llegar al poder, al hacer públicas sus ambiciones electorales.

Hoy por hoy, es imposible que un encuestador –entre los que publican en los principales medios de comunicación de este país– pueda sostener que sus agendas personales no influyen en la información que presentan. Eso es lo que debería evitarse, pero igualmente, hoy por hoy es imposible que un medio informativo se haga absolutamente responsable del financiamiento de los resultados que aparecen en sus páginas. La información que está ofreciéndose al público, en suma, resulta sesgada. O mejor dicho, manipulada.

Muchos encuestadores se han convertido, por derecho propio, en destacados personajes, entre quienes analizan las actividades de la clase política:

vehementes, a menudo extremadamente divertidos, poseedores de la verdad absoluta, cuando se trata de caracterizar al estado de ánimo de la población.

Pero su impacto en el sistema electoral mexicano ha sido nefando: han fabricado una clase política de reaccionarios. Literalmente: gobernadores, legisladores y candidatos reaccionan a los resultados de las encuestas y los focus groups. Nada hacen, si no lo dictan las encuestas.

Suplentes consuetudinarios tanto de la política como del periodismo político, las encuestas terminan siendo lo que Roy Campos niega: un pronóstico.

Podemos contar por decenas, las publicaciones en los periódicos de los 12 estados de la República en los que actualmente hay campañas, que anticipan victorias prematuras… con encuestas de reputadas casas encuestadoras (entre ellas, la de Roy). Allá, nadie dice nada. Cierto es que hay factores exógenos que influyen en el resultado electoral y que no alcanzan a ser medidos en los sondeos de opinión pública, pero éstos no explican los errores y las manipulaciones de los encuestadores. Tampoco es que se les pida que sus resultados previos sean exactamente los mismos que el resultado oficial. Se les pide que no engañen, que no manipulen. Ni más ni menos.

EFECTOS SECUNDARIOS

¿DESCONOCIDA? Hablando de encuestadores, una pregunta para los directivos de la Asociación Mexicana de Agencias de Investigación (AMAI):

¿por qué retiraron, sin previo aviso, los resultados de Gabinete de Comunicación Estratégica de la página de Internet Opina México? En ese portal informativo sólo se presentan las encuestas de las empresas que cuentan con el reconocimiento metodológico del gremio.

RESTAURACIÓN. Los directivos de Grupo Minero México calculan que la rehabilitación de Cananea requerirá erogar US150 millones.

Esta cantidad es lo equivalente a la producción del cobre ¡durante 40 días!

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: