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Asesinan militares a un joven y a su padre en NL

septiembre 7, 2010

Cinco miembros de la familia De León, entre ellos dos niños, resultaron heridos; en la imagen, Patricia Castellanos, esposa y madre de los ahora occisos. No había ningún retén, aseguraron otros familiares Foto Ap

  • Fue una equivocación, informa el secretario de Gobierno estatal

María Alejandra Arroyo

Corresponsal

Periódico La Jornada
Martes 7 de septiembre de 2010, p. 3

Monterrey, NL, 6 de septiembre. Elementos de la séptima Zona Militar asesinaron el domingo por la noche a Vicente de León Ramírez, de 45 años de edad, y a su hijo Alejandro Gabriel, de 15, sobre la autopista Monterrey-Nuevo Laredo, a la altura del municipio de Apodaca. Cinco miembros más de la misma familia resultaron heridos en el incidente, que se produjo cuando regresaban de una fiesta y se dirigían a sus domicilios en San Nicolás de los Garza y Escobedo.

La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), por medio de la séptima Zona Militar, dijo que el ataque se produjo por equivocación, luego de que el conductor del vehículo ignoró un retén instalado sobre la carretera, explicó este lunes el secretario de Gobierno de Nuevo León, Javier Treviño Cantú.

En conferencia de prensa al término de una reunión del grupo interinstitucional de seguridad, el funcionario dijo: “Nos comenta el comandante de la séptima zona (Cuauhtémoc Antúnez Pérez) que se trató de un lamentable error del operativo, que se realizará una investigación y se aplicarán las sanciones correspondientes”.

Antúnez Pérez asistió a la reunión, pero no participó en la posterior conferencia de prensa, donde Treviño evaluó que algunas señales llevaron a cometer el error, y dio a conocer que la investigación será realizada por la Procuraduría General de la República (PGR), mientras los gastos funerarios y hospitalarios de la familia correrán a cargo del gobierno estatal.

A su vez, la Sedena, en un comunicado emitido por la séptima Zona Militar, expresó sus más sentidas condolencias a los familiares de los occisos y ratificó su compromiso de actuar con estricto apego al estado de derecho y respeto a las garantías individuales.

Aseguró que la intención de establecer puestos de control es combatir activamente a la delincuencia organizada para evitar el libre tránsito de sus integrantes, y expuso que en el ataque –ocurrido a las 21 horas– participaron elementos de una base de operaciones asignadas a la Campaña Permanente contra el Narcotráfico y de aplicación de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos.

También indicó que el incidente se produjo cuando los elementos castrenses hicieron alto, pero el conductor del vehículo Malibú siguió su camino, por lo que se inició una breve persecución, y al no detenerse realizaron varios disparos.

Ileana de León Castellanos, de 24 años de edad, cuyo padre y hermano perdieron la vida, sostuvo que en ningún momento se les dio la orden de parar ni había retén carretero alguno, sino los militares rebasaron su vehículo y comenzaron a dispararles.

José Luis de León Castellanos (hijo de Vicente y hermano de Alejandro Gabriel, los ahora occisos) aseguró en entrevistas radiofónicas, telefónicas y ante medios impresos que nadie les marcó el alto y la versión del retén es mentira. Expuso que su cuñado, Guadalupe Rodríguez Hernández, conducía el vehículo y al rebasar al convoy militar se desató la balacera.

Aclaró que no acompañaba a las víctimas, pero su madre, hermana y cuñado le relataron el incidente en que su hermano –quien iba en el asiento trasero– pereció de inmediato al recibir un impacto de bala en la cabeza y otro en la espalda, mientras su padre sobrevivió unas horas con tres balazos (uno en la zona lumbar y dos en el brazo izquierdo) y personal del Hospital Universitario confirmó su deceso durante la madrugada.

Al sentirse herido, mi padre cubrió a mi madre con el cuerpo y por eso ella sólo recibió un rozón en la cabeza, pero mi cuñado sigue grave con cuatro balazos en la espalda, que no se le podrán extraer. Mi hermana está herida en el labio y mis sobrinos Tomás Guadalupe y Víctor Eduardo Rodríguez de León, de nueve y ocho años de edad, respectivamente, fueron alcanzados por vidrios fragmentados, detalló.

De León Castellanos añadió que su madre, Patricia Castellanos Corpus, de 45 años, fue dada de alta por la tarde, junto a sus sobrinos, uno de los cuales continúa sin poder hablar, mientras el cuñado, de 28 años, y su hermana (de 24) siguen hospitalizados. Mayra Hernández, otra familiar de los afectados, refirió que Vicente de León Ramírez era trabajador eventual de la construcción y su hijo Alejandro Gabriel estudiante de bachillerato tecnológico.

Los cadáveres de ambos fueron llevados a la morgue del Hospital Universitario, donde se ordenó resguardo militar.

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