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Elecciones 2006 en México, según WikiLeaks

febrero 22, 2011

Alberto Aguirre M.

El Economista

22 Febrero, 2011 – 01:12

Nueve días antes del arranque formal de las campañas presidenciales del 2006, el entonces Embajador de Estados Unidos en México, Tony Garza recibió a Felipe Calderón con sus principales colaboradores.

Ese martes 10 de enero del 2006, Josefina Vázquez Mota y Ernesto Cordero habían atendido con puntualidad la invitación a desayunar, pero el candidato presidencial del PAN llegaría un poco tarde, pues una cita previa con el Presidente Vicente Fox se había dilatado.

Calderón fue directo al grano, relató al representante del gobierno de George W. Bush que acababan de entregarle los resultados de una encuesta -33,000 entrevistas domiciliarias, levantada por la empresa Arcop- que le daban dos puntos de ventaja sobre el abanderado del PRD, Andrés Manuel López Obrador, y cinco respecto del priísta Roberto Madrazo Pintado. (Nota de A Contracorriente: Arcop es una de las encuestadoras con más alto grado de manipulación de encuestas en México, junto con GEA-ISA)

Un escenario, en vísperas del arranque de la contienda, que ni él mismo esperaba, como refiere el cable diplomático 06 México 255, liberado recientemente por WikiLeaks. “Calderón dijo que había esperado iniciar la campaña ligeramente atrás del resto de sus contendientes”, describe con puntualidad, y que la medición significaba un gran impulso a su campaña. “Voy a ganar, dijo Calderón con facilidad”, continúa.

El Embajador Garza ya había recibido al candidato presidencial del PRI y se sorprendió de que a Calderón no lo acompañaran los dirigentes formales del PAN; que se enfocara en su propia plataforma y campaña, más que en las propuestas partidistas. Además notó que el abanderado blanquiazul estaba convencido de que la tregua proselitista decretada por el IFE a mediados de diciembre del 2005, no había cortado el impulso que su candidatura había comenzado a tomar antes de las festividades navideñas.

“Los retos de Calderón incluirán la consolidación del apoyo de su partido, su conexión con una apática juventud y otros votantes no comprometidos, y mantener su momentum construyendo (apoyos) durante la próxima y larga campaña”, reportó el diplomático a sus superiores, en el Departamento de Estado.

La siguiente reunión entre Garza y Calderón ocurrió el 2 de agosto del 2006 -justo un mes después de las votaciones- a petición del panista, quien quería agradecer la “pronta y afectuosa” llamada de felicitación que le formuló el Presidente Bush. En el cable 06 México 4310, el Embajador se refiere a su interlocutor como “el presunto Presidente electo”. Y con un dejo de ironía acusa recibo de su pesar expresado por las protestas del PRD, que habían bloqueado el acceso a la Embajada.

También evidencia “cierta frustración” en Calderón, porque López Obrador se negaba a reconocer la derrota. “En tanto que la situación se tornaba cada vez más difícil”, dijo Calderón, “cada día estaba más convencido de que unas pocas semanas de paciencia eran mejor que un solo día con AMLO en Los Pinos”.

El panista volvió a apoyar sus consideraciones en las tracking polls de Arcop -empresa entonces propiedad de Rafael Giménez Valdés, en la actualidad coordinador de Opinión Pública en Los Pinos- que registraban que mientras el perredista iba perdiendo apoyo, Calderón lo iba ganando.

En esa reunión, Calderón informó a Garza que el Trife haría un recuento parcial de los votos y que haría la calificación de los comicios a finales de agosto (tal y como ocurrió); sin embargo, López Obrador podría continuar sus protestas, “aunque no necesariamente su plantón en el Paseo de la Reforma”, incluso el Día del Informe del Presidente Fox, el día del cambio de poderes y más allá.

En ese documento es posible hallar un par de referencias al alejamiento entre Calderón y el Presidente Fox.

“Calderón dejó escapar un comentario de que para él era cada vez más difícil contactar al Presidente Fox, (lo que es) una muestra de que los dos no están trabajando en estrecha colaboración durante este periodo de incertidumbre”.

El 1 de septiembre del 2006, Garza volvió a informar a sus superiores sobre el conflicto poselectoral que se vivía en México. En las semanas previas, registró, Calderón había mantenido un prudente silencio, en espera del fallo del Tribunal Electoral, “lo que refleja disciplina y paciencia, dos cualidades que bien le servirán en los difíciles días que se avecinan”.

“Calderón prácticamente no tendrá una luna de miel y será necesario un fuerte respaldo del gobierno de Estados Unidos, para reforzar su agenda y el liderazgo”, consignó en el cable O6 México 4937, para luego recomendar que el Presidente Bush le hiciera una nueva llamada, recién se ratificara su triunfo electoral y que la primera dama estadounidense, Laura Bush, encabezara la delegación que acudiera a la toma de posesión, “como una señal clara de la estima y la amistad que tenemos por México y el Presidente electo”.

La última reunión que sostuvieron Garza y Calderón, según quedó consignado en el cable O6 México 5607, fue el 29 de septiembre. “Calderón expresó su profunda preocupación por la situación de seguridad en México.

El Embajador estuvo de acuerdo y apuntó que Calderón no quiere que el suyo sea un narcosexenio”.

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